Octubre 2025
En este Veterinaria educación continua veterinaria en línea blog, Dr. Michael BalkeEl Dr. Balke, especialista en cirugía oral y maxilofacial (DAVDC, F-OMFS), inicia una serie de dos partes sobre tumores orales en perros y gatos. Las masas orales son un hallazgo común en la práctica clínica de pequeños animales, pero su diagnóstico dista mucho de ser sencillo. Su apariencia, comportamiento y pronóstico varían ampliamente según el tipo y la ubicación, por lo que la intervención temprana es fundamental. En la primera parte, el Dr. Balke nos guía a través del abordaje de los tumores orales en perros y gatos, desde la historia clínica y consejos para la exploración física hasta la técnica de biopsia y recomendaciones de imagen, para que usted pueda tener confianza en su plan diagnóstico y garantizar el éxito tanto para usted como para su paciente. Parte 2 ¡Sobre las opciones de tratamiento para los tumores orales!

Tumores orales en perros y gatos (Parte 1 de 2): ¿Qué hacer?

por el Dr. Michael Balke, DAVDC, F-OMFS


Un tumor oral puede afectar la encía, el labio, la mucosa oral, la lengua, el hueso o una combinación de estos tejidos. Son un hallazgo relativamente común en la clínica de pequeños animales. Su presentación, comportamiento biológico y resultados terapéuticos varían considerablemente según el tipo y la ubicación del tumor. El reconocimiento temprano, el diagnóstico preciso y un enfoque terapéutico multidisciplinario son esenciales para obtener resultados óptimos. Este primer artículo de una serie de dos ayudará al veterinario de atención primaria a centrarse en cómo abordar y diagnosticar sistemáticamente los tumores orales en pacientes caninos y felinos.

Nuestra historia

El primer paso para diagnosticar un tumor oral es obtener una buena historia clínica y realizar una exploración física completa. Las siguientes preguntas pueden proporcionar al veterinario información sobre el comportamiento biológico del tumor (se pueden requerir preguntas adicionales según las respuestas):

  • ¿Cuando se detectó el tumor por primera vez?
  • ¿Está cambiando de tamaño/color?
  • ¿Has notado que babeas? ¿Hay sangre?
  • ¿El cliente ha notado algún cambio en el comportamiento de su mascota (comer, beber, ruidos respiratorios superiores, jugar con juguetes, tocarse la boca con la pata, mostrarse tímido)?

Los tumores malignos suelen aparecer repentinamente, crecer rápidamente y pueden causar signos clínicos como dificultad para comer y beber, babeo con posible sangre y sensibilidad en la boca. Los tumores benignos tienden a permanecer del mismo tamaño o a aumentar gradualmente con el tiempo y causan signos clínicos mínimos. Estas no son reglas estrictas, sino simplemente directrices, ya que los tumores benignos y malignos a veces pueden compartir características similares.

Examen físico

 

Realice un examen general y bucal exhaustivo; a menudo se requiere sedación para obtener una buena visualización bucal y evaluar el tumor. Examine detenidamente todas las estructuras bucales, ya que podría haber otra patología significativa, como una amígdala grande. Se recomienda la derivación a un dentista/cirujano oral veterinario certificado y a un oncólogo para muchos tumores bucales, así que sea lo más descriptivo posible sobre el tamaño, la ubicación y la apariencia del tumor en el expediente médico. Use una regla métrica o un calibrador para obtener las medidas del tumor (largo, ancho, alto); si esto no es posible, use su mejor estimación o tome como referencia algo similar en tamaño, por ejemplo: cacahuete, uva, lima. Si hay dientes afectados, enumere cuáles y si están desplazados, móviles o decolorados. Describa el color y la textura de la superficie (lisa, lobulada, ulcerada). La mejor manera de documentar el tumor es con imágenes de alta calidad. Idealmente, las imágenes deben adjuntarse al expediente médico y tomarse con buena iluminación, la masa y la anatomía circundante completamente visibles desde diferentes ángulos y con una regla para referenciar el tamaño (ver Figura 1). Esté alerta ante asimetría facial, exoftalmos, secreción nasal o linfadenopatía regional, que pueden indicar una enfermedad más profunda o más invasiva.

Figura 1. Proporcionar imágenes de tumores orales desde diferentes ángulos con una regla es una excelente manera de documentar el tamaño y la apariencia del tumor en la historia clínica. Fotos cortesía del Dr. Michael Balke, DAVDC, F-OMFS.

Diagnóstico

Con base en la historia clínica y los hallazgos del examen, se puede formular una lista de diagnóstico diferencial, pero para determinar el tumor, se debe realizar una biopsia. Una vez que se cuente con una base de datos diagnóstica mínima (hemograma completo, bioquímica, ecografía), la biopsia es el siguiente paso. Es mejor evitar las aspiraciones con aguja de tumores orales, ya que podrían no exfoliarse bien en la aguja, lo que resulta en un mínimo de células disponibles para la evaluación del patólogo, lo que dificulta o imposibilita el diagnóstico. Obtener una biopsia de buena calidad es fundamental, ya que el diagnóstico, el pronóstico y las opciones de tratamiento dependen de sus resultados. La toma de biopsia debe realizarse bajo sedación o anestesia con bloqueos nerviosos regionales para la seguridad y comodidad del paciente y del veterinario. Antes de obtener una biopsia, se deben realizar radiografías dentales o, si está disponible, una tomografía computarizada para evaluar los tejidos afectados por el tumor. Si el tumor afecta el hueso, es importante incluir hueso anormal, además del tejido blando, en la biopsia para obtener una muestra representativa (ver Figura 2).

Figura 2. Este caso ilustra la importancia de tomar radiografías dentales para evaluar la afectación ósea del tumor. Se realizó una biopsia incisional extirpando porciones de encía, hueso alveolar y dientes afectados por el tumor, y la zona se cerró con sutura absorbible. Fotos cortesía del Dr. Michael Balke, DAVDC, F-OMFS.

Idealmente, se debe realizar una biopsia incisional en la que se toma una muestra de una sección representativa del tumor. La biopsia debe tomarse dentro del propio tumor y no a través de la piel o tejido sano, ya que esto puede "sembrar" células cancerosas fuera del tumor. Asegúrese de intentar llegar a una biopsia desde la superficie hasta el núcleo del tumor, ya que las muestras superficiales solo pueden diagnosticar el tejido inflamatorio que lo rodea. Las biopsias por sacabocados son muy útiles para tumores no óseos; las fresas de fisura de corte transversal, como la 701L, funcionan bien para cortar muestras de tumores que involucran hueso. Al enviar una biopsia, proporcione información detallada sobre la historia clínica y el aspecto, y proporcione fotografías junto con imágenes dentales. Esta información es valiosa para el patólogo, además de una buena muestra de biopsia. Las biopsias por escisión consisten en el intento de extirpar completamente el tumor antes del diagnóstico y solo deben considerarse para tumores más pequeños de tejidos blandos. Se recomienda tomar una imagen clara del sitio del tumor y la anatomía circundante después de la biopsia, especialmente con biopsias escisionales, ya que los márgenes pueden no estar limpios y la planificación de una futura revisión quirúrgica puede ser difícil si no hay evidencia macroscópica del tumor (Figura 3).

Figura 3. Tomar fotografías después de una biopsia puede ser crucial para planificar los márgenes quirúrgicos futuros, ya que el sitio de la biopsia puede ser indistinguible del tejido circundante después de la cicatrización. Las suturas que marcan el sitio de la biopsia anterior en esta imagen ayudaron a determinar los márgenes quirúrgicos para un melanoma labial, ya que el caso fue remitido después de la cicatrización. Foto cortesía del Dr. Michael Balke, DAVDC, F-OMFS.

Se recomienda la detección de metástasis en tumores con probabilidad de malignidad. Se pueden realizar radiografías torácicas (3 proyecciones) o tomografías computarizadas torácicas, así como aspiración con aguja fina o biopsia de ganglios linfáticos regionales, en el momento de la biopsia o después del diagnóstico.

Seguimiento

Una vez realizado el diagnóstico y, si se ha realizado, la estadificación, se puede tener una conversación abierta con el cliente para analizar las opciones de tratamiento y el pronóstico específico para el tipo y estadio del tumor oral que afecta a su mascota. Es fundamental escuchar, mostrar empatía, reconocer sus inquietudes y hacer preguntas al cliente sobre cómo proceder. Los tumores benignos más pequeños pueden ser susceptibles de extirpación con el veterinario de atención primaria si el paciente se siente cómodo con el procedimiento. Se recomienda consultar o derivar al paciente a un dentista veterinario/cirujano oral y oncólogo certificado para la mayoría de los pacientes con tumores orales, con el fin de brindar la atención más progresista. Si la derivación no es una opción debido a restricciones geográficas o económicas, los veterinarios de atención primaria pueden tener acceso a especialistas por correo electrónico o de forma virtual para analizar la mejor estrategia de tratamiento. Para los clientes que optan por no buscar tratamiento para su mascota, el objetivo debe ser supervisar la calidad de vida y brindar cuidados de apoyo.

In Parte 2 En esta serie, hablaremos de los tumores orales más comunes en perros y gatos, así como de las opciones de tratamiento adecuadas y sus pronósticos asociados.


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